dimarts, 10 de maig del 2011

(2a. PART) Diari de viatge a Xina, Agost 2010.




















090810
365 Inn. 55 Da Zha West Street. Xuan Wu District. Beijing.
Todo el recorrido que teníamos planeado para 3 semanas lo hemos hecho en una.
Principal motivo: Huir del bochornoso y sofocante calor. Estamos en Beijing (Pekín).
Acabamos de desayunar en el hostel 365 Inn, café con leche y porque no queremos más occidentalismos, este hostel está especialmente diseñado para el viajero, para el turista occidental.

Aquí todos somos guiris, hay gente de todos sitios, ingleses, australianos, españoles, catalanes, etc. Esta zona es muy tranquila, pensábamos que la gran capital sería lo más caótico y estamos sorprendidos con Beijing, para muy bien, y lo mejor, calor pero no sofocante, parecía lógico y si, ha dado resultado, cuanto más al norte, menos calores..

Esta calle, transversal a una calle muy lujosa donde están las grandes marcas, donde está una de las puertas principales de la ciudad, Qianmen y atravesando la avenida, la gran plaza de Tiananmen.  Aquí tranquilos porque no hay tránsito, solo bicis y motos eléctricas, carros y demás. Todo son bares, restaurantes, hoteles, tiendas, comercios y más comercios, más chiringuitos improvisados en la calle; anoche dimos un paseo por toda esta zona agradable, para nada caótica, llegamos a Qianmen sin saber que más allá estaba la gran plaza, era tarde y estábamos cansados, sabíamos que hoy ya podríamos visitarla. Había una energía especial, una atracción que no dejaba indiferente.



080810
Ayer el día fue largo, pesado, cansado y de muchos kilómetros; subimos a investigar la comida del hotel (Y-Nur) tan solo cogimos 4 cosas, de buena mañana fideos, dumplings, sopas y demás comida típica-típica, nada que ver con nuestros desayunos, al margen de la cola de chinos histéricos que habían en el comedor del hotel.

Después de comprar en la pastelería cerca del hotel, preparamos la mochila y cogimos un taxi hacia la estación de autobuses, suerte del plano todo en chino para mostrarle al taxista.

Tan solo hay que señalar en el mapa, bajada de bandera 0'70cts. el total del trayecto 1'2€, unos 15 minutos desde el hotel, grandes avenidas y rondas.

Localizamos la puerta de nuestro bus y mientras esperamos tomamos un café en una especie de KFC, pocos sitios para tomar café aquí. Compramos alguna cosa para el viaje en el supermercado de la terminal y ya nos situamos en la Gate 32, la nuestra.





Ya entramos y vamos llenos, como no..
Este autobús no es nada moderno ni nuevo, el aire acondicionado es bastante suave, y el chico de atrás abre la ventana para que le entre el viento y así se pierde el poco aire que se consigue enfriar; le llamo la atención y hace caso pero media hora más tarde la vuelve abrir. Hago algunas fotos, me sigue sorprendiendo ir viendo colmenas y más colmenas de edificios, más y más edificios e industrias, puentes, túneles, obras impresionantes de autopistas y carreteras nuevas, una extensísima zona llena de placas solares, todo muy muy grande y mucha zona súper-extensa de campos y sobre todo plantaciones de caña y mazorcas, extensiones enormes, paisaje muy igual. 330Kms. de campos de mazorcas, invernaderos, ríos y muy verde.

 Hacemos alguna parada, lavabo, tiendas para comprar bebidas y alimentos, la mayoría de gente compra unos botes de fideos, hay surtidores de agua caliente donde los llenan y ya tienen la sopa caliente y a punto, se la comen enseguida; en estas paradas vemos cientos de camiones que transportan de todo, tractores, automóviles, piezas para montar molinos de energía eólica, etc, etc.

Peaje tras peaje hasta después de siete horas que empezamos a ver la gran ciudad de Beijing. De entrada y más importante, no hace tantísima calor; ambiente más tranquilo y ordenado que en Shanghai y eso eran motivos más que suficientes para estar mucho más a gusto.
Ya hemos llegado, la idea es quedarse cerca de la terminal porque no tardaremos en seguir hacia el norte, pero aquí no se ve mucho ambiente y no hay apenas hoteles, negociamos un taxi a la dirección del hostel, al centro. Empezamos en 60Yuanes y parece que no bajan, sabemos que esta ciudad es más que enorme, así que hay uno que parece que nos entendemos por 30, la mitad.

La verdad, una vez en el taxi, vemos que el recorrido es largo y la ciudad no empieza ni acaba nunca, no damos crédito de todo el cemento que tenemos delante nuestro, a cada kilómetro más y más edificios, más y más altos, más y más rondas, más y más coches congestionados, por fin entramos en unas callejuelas y allí nos dice que es nuestro destino, sin comunicarnos con fluidez, ahora me dice que 50Yuanes, le digo que me dijo 30Y, se enfada e insiste que 50Y, no me gustan están situaciones, pero insisto más aún que quedamos en 30Yuanes, así que no le doy más.
Quedamos fascinados con el ambiente donde nos encontramos, el hostel está en una calle sin tráfico y con muy buen ambiente, no hace demasiado calor, en comparación a Shanghai, estamos alucinados!




En el hostel 365 Inn el ambiente es totalmente internacional, la recepcionista habla perfecto inglés y hasta Nani encuentra un par de suecos del sur, de Malmö. De milagro nos dan una habitación, doble y con baño, es barato, moderno y limpio, genial!
Nos damos una súper-ducha, estamos en la 209, 20 cuesta por noche. Salimos a investigar, todo son tiendas y comercios con fachadas de época, muchísima gente por estas calles, mucho ambiente; necesitamos cenar, lo primero. Sopa de verduras y albóndigas, una ensalada y no sabemos si eran patatas pero con sabor dulce. Un helado justo al salir y paseamos llegando hasta la puerta principal de Qianmen.
Estamos cansados, volvemos, descargamos las fotos en el ordenador del hostel, hablamos un poco con la recepcionista, (Yo-yo) y ya necesitamos estirarnos y dormir.

Bona Nit!





100810
Estación de autobuses Luiliqiao, Beijing.
13:44h.  A las 14:30h. salimos para Hohhot; hemos comido otro tipo de fideos con sopa y tomates con huevo revuelto caliente, cerveza y Sprite, 2'30 todo. Hemos tenido que venir en taxi por avenidas y algunas de las 7 rondas de esta mega-ciudad, que casi siempre están  colapsadas, hemos tardado una media hora desde el centro donde nos alojamos, (Qianmen). Ha sido increíble, algo tan simple como ir de copiloto en el taxi plaza nº 307.944 y mirar edificios y edificios, avenida tras avenida viendo complejos residenciales enormes, pienso en las comunidades de vecinos que deben haber, en la energía que debe gastar tan solo uno de ellas, en lo increíble de todo lo que vemos en esta parte de la ciudad, no quiero pensar todas las ciudades y todo este inmenso país, exceptuando las partes rurales, es bestial.. el taxi cuesta 4.

Por la mañana hemos ido a recoger la cámara, finalmente no han podido arreglarla, se enciende, el zoom sale, se mete  y se apaga, da error. Me han devuelto los 40. Tendré que pensar en comprar una Canon, la Ixus 105 es la que creo me gusta más, tengo las referencias de precio aquí, veré en Hohhot si la puedo bajar, de momento hago servir la de Nani.

Hemos buscado las bambas de Nani, pero los números son diminutos o los colores no son los que queremos y eso que debe haber millones, pero justo cuando buscas algo, aunque sea en China, no lo encuentras.

Después de tomar un café con leche en el hostel 365 Inn, nos han traído los billetes para Hohhot a la recepción, 15 más 3 por la gestión; hemos dormido muy bien en el hotel Qin Men Wan Cheng, es un hotel donde solo hay turistas nacionales (chinos), está al lado del hostel, pero ayer no quedaban habitaciones (en el hostel), por eso que tuvimos que cambiar, es un poquitín más caro, 269Y más 100 de depósito.

Anoche estuvimos viendo la TV, no entendemos absolutamente nada, pero es súper-simpático ver los diferentes canales y todas las historias en la CCTV, Central China Televisión. Lo mejor, el humor amarillo, aunque siempre son las mismas pruebas, pero están locos de remate.

Antes estuvimos caminando justo por las calles estrechas transversales a la central, las casas son bajas y muy humildes, oscuras y muy estrechas, vemos la gente dentro haciendo su vida, fuera a la fresca jugando a cartas, escupiendo, fumando..


Cenamos en una calle de estas, pasa mucha gente y motos, les sorprende ver a dos occidentales cenando en la calle, como hacen ellos cada día, es la sensación más auténtica y nos encantan los pinchitos con la soja y los cacahuetes húmedos-mojados, la cerveza de 600ml. y el Sprite que lo tiene que buscar en la tiendecita siguiente al antro donde hacen los pinchitos. La barbacoa por eso, está en la calle, delante nuestro, con un secador aviva las brasas, la chica no se inmuta, tan solo nos dice que queremos y nos sirve, para nosotros es especial, ella se limita a lo que tiene que hacer, no más. La magnífica cena no llega a los 3.

El postre es el helado de camino al hostel, también entramos en una tienda y me cogí dos camisetas, Kung Fu Panda y otra de Beijing Opera, (con unas máscaras muy chulas) la chica gordita de la tienda es súper-simpática, habla inglés y nos preguntaba de dónde somos y 4 cosillas más. 35Yuanes las camisetas.

Paseamos para aquí y para allá viendo las gentes y la vida pasar, hablamos con los suecos de Malmö, bueno, hablaba Nani, aunque más tarde intercambiamos 4 impresiones, en inglés; sueco, yo como que NO!.
Son dos chicos, trabajan 6 meses y los otros 6 se dedican a viajar, ahora, antes de China han estado en Canadá y USA, pero el presupuesto casi se lo han fundido allí, por eso China, para equilibrar. Trabajan en Copenhague, van y vienen desde Malmö, dicen que Dinamarca es más barato para montar una empresa.

Después de descansar al mediodía, miramos algunas cámaras fotográficas, la Sony se ha vuelto a suicidar y parece que ha muerto.

Esta mañana empezamos el día por la zona comercial en la calle que no le falta detalle a unos metros del hostel, llegando hasta Qianmen, de allí, después de varios controles de policía, fuimos para recorrer la plaza de Tiananmen, es una extensión enorme de plaza, increíblemente grande, como casi todo aquí.
Aunque imaginaba que todo era plaza, no, hay la casa presidencial en medio y monumentos a los héroes; muchas cámaras y policías, recordaba los sucesos en el año 89, la masacre y tiroteos que hubieron contra los estudiantes, la escena del hombre delante del tanque, de cómo se plantó y paró aquel tanque, la imagen dio la vuelta al mundo, me pregunto qué habrá sido de aquel chino (?). Ironías de la vida, en la plaza no dejan circular vehículos, ni bicicletas, pero sí tanques..
Llegamos a la puerta donde preside la gran fotografía de Mao, símbolo bestia aquí, las miles de personas que pasan de un lado a otro de la plaza, entrando y saliendo del metro, de los pasos subterráneos, de las puertas principales.
Todo el mundo se quiere hacer la foto con Mao detrás, es uno de los símbolos más característicos, junto con la Gran Muralla.



Esta puerta principal da paso a la Ciudad Prohibida, hoy tan solo queremos estar y echar un vistazo por fuera, los últimos días reservados en Beijing, ya visitaremos con calma todo lo que no se puede dejar de ver..

En el hostel hemos escuchado algunos españoles, incluso coincidimos con una pareja de BCN, intercambiamos 4 frases y ya. Nos sentimos mucho mejor aquí, en esta ciudad se respira un ambiente más tranquilo, es todo como más grande, pero quizá no hay tantísima gente por el atropello de la Expo en Shanghai, los 5 u 8 grados (calculo) de diferencia y creemos que la humedad, todo eso y algunos detalles más, hacen que estemos mejor aquí.

14:15h. Es la hora de entrar al bus que nos llevará a Hohhot, queda un largo recorrido hacia la Mongolia Interior, Hohhot nos está esperando.


110810
Wangfu Hotel, Hohhot, Mongolia Interior, China.
Acabamos de llegar de reservar una excursión para mañana, para visitar las Montañas, las Praderas y los Yurts de los mongoles. Yurt es la típica vivienda de los mongoles, existente todavía hoy en día, por reclamo turístico para los propios chinos. 160Yuanes c/u. autobús ida y vuelta, comida y guía incluido, (chino).

Hemos estado por toda la zona más moderna aquí en Hohhot, tipo el Bund en Shanghai, salvando las grandísimas diferencias; antes, vimos todo el ambiente de la plaza Xinhua, todas las tardes docenas de feriantes e improvisaciones varias, gentes y espectáculos de todo tipo, niños patinando, tiro con escopeta, música en vivo, globos, algodones, artesanía, comida y mucho más, hasta había un señor con una balanza por si te querías pesar por una moneda..

Hemos cenado allí mismo, en los chiringuitos que fríen frankfurts y todo son pinchitos metidos en caldo apestoso, pensábamos que eran calamares y después hemos visto que, seguramente eran tripas, callos. En definitiva, la cena más asquerosa hasta ahora. Más tarde, en la zona más moderna, suerte de dos helados del Mcdonald's para endulzar el sabor que nos quedó.
Había dos niñas pidiendo monedas, a todo el mundo pedían, la verdad es que nos sorprendió, hasta ahora no vimos nadie pidiendo.

Por todos lados hay carros con todo tipo de artículos para vender, pipas, avellanas, ropa, zapatos, fruta, chucherías, etc. Y, los más curiosos, unos cincuenta carritos de hierro con un mega-pastel de frutos secos que venden a peso el trozo que les digas, todo el día esperando vender un trozo del enorme pastel.
También hacen higiene dental en la calle, unas chicas con bata blanca hacen la limpieza bucal a quien se para y les pide.

A la plaza Xinhua, hemos ido en rickshaw, está súper-destartalado, no sabemos cómo puede funcionar semejante amasijo de hierros, otra es que tampoco sabemos cómo no nos matamos por las avenidas y dentro del caos circulatorio..

1 cuesta el trayecto. Antes de comer estuvimos en un centro comercial donde hay electrónica, buscando la cámara nueva, al final la mejor opción calidad-precio, una Canon Ixus 105 de color verde clarito, he regateado y he conseguido bajar el prix hasta 1450Yuanes, una funda, una tarjeta de 4GB y una batería nueva de repuesto. Un movidón para pagarla, ninguna tarjeta funciona aquí tampoco, hemos probado todas y nada, hemos tenido que ir al banco, cambiar pelas y pagarle al chico que nos acompañaba en toda la operación.





En realidad, la idea hoy era ir a la Mezquita, al Templo de Lamas Zhao y a la Pagoda Wuta, pero las distancias no son como parecen en el mapa, pensábamos que esto era un Girona y resulta ser un BCN; sin darnos cuenta nos vamos entreteniendo, nos vamos embobando con cosas, situaciones que pasan delante nuestro, momentos simples pero encantadores: Comer una especie de tortilla en un chiringuito de la calle, (buenísima), probar fruta de mercadillos ambulantes, curiosear tiendas extrañas donde venden artículos para regalar tipo postales o etiquetas -suponemos- para fiestas, etc.
En definitiva, no hemos hecho nada de lo previsto.

Anteriormente, estuvimos en la estación de tren para comprar billetes de regreso, sin exagerar, habían como 15 colas de personas y en cada cola unas 40 personas en fila india esperando su turno; he intentado hacer algún truco (de magia) para colarme, en plan como soy guiri o en plan como no me entero de nada del idioma, pero misión totalmente imposible, hemos desistido del intento de encontrar un billete de regreso en tren. La ilusión de pasarnos 10 horas para volver a Beijing era nula y la de 8 o 9 en autobús mucho peor (I hate buses). Así que, paseando-paseando hemos visto la luz, una oficina de Air China, ha sido como una iluminación, entramos para pedir información y aunque el azafato tiene un minimísimo inglés, hemos conseguido entendernos.
Resulta que de todos los vuelos a Beijing, que hay bastantes cada día, la respuesta siempre era: No ticket, No ticket!
Así que nos hemos tenido que adaptar al día 14 a las 22:40h. y con suerte.

Ayer el trayecto en el autobús desde Beijing fue horroroso, el autobusero (conductor) era súper-pitón, pitaba por todo, llegaba a ser pesadísimo, entre los ruidos varios, hasta le grité que dejase de pitar, pero no me entendió..
Dos paradas para ir al lavabo y comprar de todo en los supermercados de la autopista, había unos pasajeros que comían pipas, sobre todo, las pipas son sinónimo de aburrimiento, así que fue lo que compré, complicado encontrar pipas en paquetes no transparentes chinos donde no se ve lo que hay en el interior, (por el tacto y el sonido logré encontrarlas).
Compramos bebida y fruta también; en el carril de regreso veíamos camiones y más camiones, unas colas más que kilométricas, no dábamos crédito de lo que había colapsado, miles de camiones, no supimos exactamente porqué de tanto camión y se hizo la noche.

El paisaje ya empezaba a ser más montañoso en esta zona, montañas no demasiado altas pero en comparación a toda la planicie que habíamos visto hasta ahora, era diferente. Saliendo de la gran urbe de Beijing y atentos porque en esas pequeñas montañas, es justo donde pudimos apreciar algunos espacios de la Gran Muralla, (The Great Wall) estaba ahí, la podía ver desde el autobús, era excursión obligada para cuando volvamos, pero ahora y aquí, teniéndola a unos metros, emocionaba..
Los grandes paneles de la autopista señalaban la salida a los espacios de la Gran Muralla más turística y tremendamente abarrotada: Badaling.


Después del pesado viaje a Hohhot, solo llegar, un enorme hotel detrás de la estación de autobuses, al lado de la de trenes, preguntamos y casi imposible entendernos, pero finalmente nos quedamos aquí mismo.

Ya por el largo camino miramos el plano de la ciudad en la guía y parece que caminando estamos en el centro en seguida. El hotel está súper-bien, tiene todos los servicios, es enorme, tenemos una habitación perfectamente equipada y enorme, estamos de lujo y baratísimo, 218Yuanes la doble, la noche.
Después de desarrollar más aún el sistema de signos, dejamos los bártulos y salimos a investigar la Mongolia Interior: Hohhot.

Aquí mismo hay una calle muy ajetreada con todo tipo de chiringuitos, es la hora de cenar y docenas de barbacoas ya queman sus carbones para hacer pinchitos y de todo lo que se menea a la brasa!.

Enseguida notamos que la gente se para literalmente para mirarnos, realmente me sentía súper-observado, tenía la sensación de estar interpretando mi mismo papel, es sorprendente que todo el mundo te observe tanto. Alguien se atreve a decir un: Hello! pero muy tímidamente, da la sensación que nos conozcan; enseguida escogemos una terraza y nos sentamos pidiendo una cerveza y soja para ir picando, como normalizando la situación, seguían mirando, en plan, éstos actúan como nosotros, piden y comen lo mismo que nosotros..

Un señor mas atrevido vino a sentarse con nosotros en la mesa y nos explicaba cosas, que evidentemente no teníamos ni pajotera idea de que quería decir, pero brindábamos con él, al mismo tiempo que reía y gritaba a todas las otras personas en plan, véis, yo les conozco, intimidamos y no pasa nada, los forasteros son mis amigos, no hay problema. Ya cuando nos trajeron los pinchitos y con todo lo cansados que estamos, más el hambre que llevaba, se me estaba haciendo pesadito el colega, y sin entendernos le insinué que escampara la boira que quería cenar tranquilo, que ya tenía bastante con los doscientos o trescientos ojos que teníamos pegados sobre nosotros..

Dimos un paseito después del episodio de bienvenida, pero estábamos muy cansados, subimos a la habitación y deshicimos un poco la mochila, suerte que dejamos parte del equipaje en el hostel de Beijing, ordenamos un poco las cosillas más necesarias, ya nos relajamos con la TV y el humor amarillo y a dormir.

130810
Wangfu Hotel, Hohhot. Mongolia Interior. China
07:31AM. Escucho el tren muy lejos, sus pitidos, imagino que es a su llegada a la estación que está aquí abajo; también imagino que debe ir abarrotado de gente, miles de personas, chorros de ellos y ellas en todo momento arriba y abajo.
Esta noche ha sido de mega-sueño profundo, estábamos cansadísimos. Sueños muy reales, diferentes, casi como vividos, no sé qué pasa en los viajes con los sueños?

Ayer el despertador sonó demasiado pronto, a las 06:30h; teníamos mucha ‘mandra’ creemos que son todas las sensaciones diarias y lo impactante de estar en todo momento con miles de personas a tu alrededor, atentos y sin dejar de observar todo, hay tantísimos detalles, que acabamos estresadísimos.

Ducha y subimos al 9º.  El desayuno ‘chino’ está incluido en el fantástico precio, vamos a echar un vistazo, por si vale la pena aprovecharlo. El caos de clientes es descomunal, los gañotes por las mañanas van más finos que nunca, qué manía ésta tan rara.

Decidimos desayunar en el Dico’s, una especie de B-King pero de comida fast food china; normalmente allí hay, (cuando hay) unos donuts buenísimos, es de los poquísimos sitios donde también puedes encontrar café. En el desayuno del hotel, al margen de algas, sopas, tofu y fideos, (para desayunar) solo nos parecía comestible, a esas horas, huevo duro y una especie de buñuelo salado, no tuvo éxito el desayuno incluido del gran hotel Wangfu.

Después, conscientes de la gran odisea que nos esperaba, nos hemos armado de valor y hemos ido a la recepción para decir que queremos cambiar de habitación, la actual da a la gran avenida y se escuchan muchísimo todos los coches, autobuses y ruidos de la calle; el gran problema ha sido entenderos con casi todo el equipo del hotel, no hablan inglés y la comunicación es un gran problema acá. Cuando ya nos dábamos por vencidos, apareció un chino con mínimas nociones de inglés y amablemente nos ayudó, iba traduciéndole todo y reían cuando entendieron lo que intentábamos transmitirles.. 
Ahora estamos en la parte que da atrás y mucho más altos, así que a la perfección, estamos en la 814.


A las 08:00AM en punto estamos en la recepción con 4 jubilados chinos esperando el guía y el mini-bus para la excursión a las famosas Praderas mongoles.

Puntuales salimos, el guía, las dos parejas de jubilados y otra pareja más joven muy follonera, no entendemos ‘ni-papa’, pero vemos las expresiones y la manera de agobiar  de la pareja follonera al pobre guía, subimos dirección Xilamuren o Huitengxile, no sé exactamente a qué Praderas vamos a ir..
El guía, muy tímido, no para de dar explicaciones todo el trayecto, pero de inglés nada; entramos en la autopista, es todo muy verde, dejamos la ciudad, el terreno más árido y obras y obras a cada lado de la autopista, nuevos puentes entre las montañas, nuevas autopistas e infraestructuras por todos lados. Llueve  y atravesamos en lo alto de todo, la única ciudad desde Hohhot, ni idea de cuál puede ser, imagino por la guía nuestra que es Hailaer, pero como todo está en chino y mongol, lo mismo que explica el guía, ni flowers..

Ya en las grandes planicies, a lo lejos vemos poblados de Yurts (antiguas viviendas de los mongoles), algunos pastores con ovejas, los cuales actualmente han dejado de usar caballos y montan en moto. Se hace más largo de lo previsto y hartos de autobús que estamos, entramos en un camino de tierra aún más empalagoso y viendo varios campamentos nómadas de Yurts, el nuestro parece que será el último, el más recóndito.

Por fin llegamos al poblado nómada Yurt, casas típicas y en la excursión podías incluir quedarte a dormir una noche, nosotros vamos y venimos en el día.
Vemos un montón de caballos y montones de grupos de chinos que suben en ellos para dar un paseo, es el atractivo número uno aquí.

Intentamos entendernos con el guía para saber qué plan hay y rechazamos el montar a caballo, no nos motiva y quedamos sorprendidos cuando nos dice el precio, el doble de la excursión que incluye viaje ida y vuelta, comida, espectáculo mongol, y todo un día de excursión más caro que una vueltecilla en caballo.. entendemos que aquí los caballos es algo muy preciado.

De pronto, se nos acerca una extranjera (como nosotros) una chica joven y nos pregunta de dónde somos y ella se presenta en plan, estoy más sola que la una y me uno a vosotros porque ni me entiendo, ni me gusta el ‘fregao’ en el que me he metido.
Cristine se llama la Nueva Zelandesa que se nos pegará en este momento y por el resto de nuestra excursión.


Cristine es profesora, dice que ahora trabaja en Corea del Sur, está aquí por vacaciones,  como nosotros, estará por China tres semanas.
Se apuntó a esta excursión sin saber muy bien exactamente donde iba y ahora dice que se arrepiente porque solo hay chinos, tan solo estamos nosotros como turistas no-nacionales y está encantada de habernos encontrado, su excursión es hasta mañana, en teoría duerme aquí, en los Yurts, pero ya está preguntando cómo puede hacer para volver hoy mismo a Hohhot.

Paseamos por los verdes Prados, donde sopla el viento y el sol es fuerte, debemos estar a una altura considerable, en comparación con las otras ciudades más urbanas; la tranquilidad, por fin, vuelve a nosotros.
Investigamos el entorno y todo el poblado de Yurts; vemos que ya empiezan a preparar la comida. 

Pasamos al comedor y vemos un mongol como canta, mientras otro toca el órgano y el resto sirve las mesas, el protagonista es el cordero y la comida es muy variada, hay de todo, hasta pan.
Los jubilados zampan y se lo pasan ‘teta’, al contrario de la pareja ‘follonera’ que hablan por el móvil y avasallan al guía, pobre, con lo buena persona que se le ve y lo tienen acongojado.

Estamos fuera a la sombra, el sol aprieta suficiente para asfixiarte, Cristine todavía no ha comido, su grupo junto con su guía, van un poco por detrás de los demás.
A la sombra está todo el mundo, los sitios están contados, jugamos con una niña china y sus papas, con los que intercambiamos algunos detalles, él habla inglés, bueno, en plan: How old are you? Where are you from?  -después de mucho pensar y consultar con su mujer-.
Antes de marchar, parece que nos mostrarán escenas típicas de este tipo de vida en las Praderas, se ponen una chaqueta de pieles y luchan entre ellos, hasta que uno cae al suelo. Después y más emocionante, hacen exhibiciones con los caballos, animal adorado por los mongoles y presente en toda acción de estos.

Ya marchamos, nos despedimos de Cristine, que ha conseguido marchar ahora mismo en otro autobús y en el nuestro nos encontramos una pareja y un señor nuevos, cargados con bolsas nos acompañarán hasta Hohhot, salimos de los Prados, cogemos la carretera y ya en el peaje, pasamos el único pueblo en todo el camino, Hailaer, y volvemos a ver todas las obras que hay a lado y lado de la autopista. Los jubilados duermen todos, el resto también, estos chinos se duermen duchándose!
Nosotros nos entretenemos con el paisaje y leyendo la guía; bajamos y bajamos, muchísima curva y otros vehículos haciendo locuras y pitando, es un verdadero peligro conducir aquí, enseguida llegamos a Hohhot.
Nos despedimos, especialmente del guía, más que nada por su buena intención, porque, entender, no entendimos nada.



Subimos a la habitación, nos refrescamos y salimos a pasear un poco, son las 17:30h.  y aún no tenemos ganas de cenar. Todo el mundo nos mira y cada vez nos miran y miran más, como siempre y entre mirada y mirada, vemos como juegan en la calle al billar, a cartas, etc.
Los chiringuitos empiezan a moverse para montar las movidas de la noche, barbacoas y todo tipo de comidas para esta hora. Todo tipo de ventas, artesanía, frutas, objetos para el hogar, para vestir, bicis, patines, motos, coches, rickshaws, taxis, etc, etc.
Cenamos a pie de calle, dentro de este caos, pinchitos, pimientos a la brasa, pan que compramos anteriormente, cerveza, Sprite, soja húmeda.. todo un festín!

Poco después, seguiremos paseando por otras calles no tan principales, creemos que hay prostitutas, pero no sabemos seguro, en estas calles la gente ríe cuando nos ve y aún nos miran más, si se puede.

Comemos un helado en el Dico’s y miramos una tienda de artesanía mongol, muy interesante y compramos algún detalle.  Nos sentamos a ver pasar la vida en todo este caos y sin darnos cuenta estamos rodeados de chinos, hay un niño (Luís) de 12 años que sabe un poquitín de inglés y traduce lo poco que nos comunicamos, el resto sorprendidos, preguntan, ríen y se asombran bastante de lo que ven y escuchan.

Entre la gente, hay un chico peculiar, uno de tantos que lleva el carro con el pastel de frutos secos, éste con pelo largo y bigote intenta explicarnos algo, pero complicadísimo en mongol y chino, con Luís llegamos a entendernos un poco más, intuimos que tiene que ver con la región de donde es él, después nos explica y nos enseña un billete donde hay varias transcripciones de caligrafía, creemos que dice que son de cada región de China, y sí, comprobamos y reconocemos el chino y el mongol, a parte, señala que los otros símbolos pertenecen a la Xinjag y la Xizae, el resto ni idea.
Nos despedimos de Luís (el niño) que se marcha contento, y el resto, ahora sin interprete, quedan alucinados e incomunicados sin dejar de mirarnos; decidimos subir a la habitación y dar por acabado un día más aquí.




140810
Aeropuerto de Hohhot. Mongolia Interior. China
20:30h.  En dos horas embarcamos a Beijing.
Llegamos muy tarde, teníamos previsto coger el metro hasta la parada de la plaza Qianmen, teóricamente nuestro hogar aquí en Beijing, ya lo conocemos; pero era tardísimo y los metros ya no funcionaban.

El día de ayer fue de relax total, lo que se puede entender por relax aquí; teniendo en cuenta las miles de proyecciones e impresiones que corren cada minuto delante de nosotros, es imposible relajarse, pero es excitante. Desayunamos tranquilmente, sin prisa al despertarnos. Por suerte habían donuts en el Dico’s, con café con leche. Duchita y ya en la calle cogimos un rickshaw dirección a la Pagoda Wuta, hoy por fin la encontramos, hace unos días fue imposible, empezando porque pensábamos que caminando la teníamos al lado del hotel, ingénuos!.
En el rickshaw grabo video, caos por las calles de la ciudad, resulta que la cámara Sony ha resucitado, bueno, a veces funciona, otras no.

En la Pagoda muhas representaciones de  Budas, por todas partes, en todas las salas, también hay una energía y un ambiente que te envuelve muy positivamente, muy relajado y tranquilo. Hago muchas fotos a los dibujos, tapices y figuras; la entrada cuesta 3€ cada uno. Caminamos como media hora preguntando por las Lamaserías Zhao, son templos donde viven Lamas, muy buena onda también.

Por el camino compramos fruta y vemos diferentes tiendecitas, vamos observando todo un poco; en la Lamasería, la guía dice que allí vive el Lama de la 11ª reencarnación, hay más Lamas jóvenes jugando que se cruzan con nosotros y que controlan los accesos a las salas donde hacen oraciones, la entrada aquí también vale 3€ cada uno. Visitamos las tiendas del Templo, donde encontramos incienso, oraciones en todo tipo de formatos, figuras y un sinfín de artículos relacionados.

Saliendo de allí, hay un gran Templo donde hay muchísima gente, autobuses aparcados fuera y en el que decidimos no entrar; preferimos y nos entretenemos con todo el shopping fuera de los Templos. Así llegamos a la Mezquita, los altavoces llaman a la oración, hay una chica en la entrada a la que no dejan entrar los musulmanes (chinos) que hay en la puerta, yo sí puedo entrar y dentro me encuentro con los amigos de la chica; son polacos, son los primeros turistas occidentales que vemos en muchos días, hago cuatro fotos y veo el ambiente, saliendo en tres minutos.



Paseando por esta zona, nos choca, nos sorprende que todo este barrio, de repente es musulmán, las mujeres tapadas, no venden cerdo, características de cualquier país musulmán, pero solo aquí, exclusivamente en este barrio.
Tenemos mucha hambre y vemos restaurantes donde sirven comidas, de paso, en la calle hemos visto que vendían lo que podría ser una base de pizza, pero con cebolla y especies, nada más. 0’30cts.

Ya en el restaurant elegimos platos que vemos preparados o en foto, si no sería imposible decirles qué queremos comer. Escogemos un plato de pepino con salsas sabrosas, algo parecido a una ensalada, tomate y zanahoria y abajo encontraremos una especie de trozos de medusa, una sustancia viscosa y un platazo de fideos riquísimos, en todos los lugares hay fideos y aunque parecen completamente iguales, todos son diferentes.

Decidimos descansar y en la zona del hotel, donde hay docenas de los  que venden el mega-pastel de frutos secos, saludamos a uno especial, el greñas que nos hemos hecho amiguitos. Antes comeremos un heladito del Dico’s, no podía fallar.






19’30 h.
Descansados y duchados, volvemos a salir en busca de nuevas experiencias; caminamos y caminamos por una zona desconocida hasta ahora, la gente no deja de mirarnos, no nos acabamos de acostumbrar. Encontramos varias tiendas interesantes, chiringuitos de comida por todos lados, de frutas, pescado, talleres arregla-bicis improvisados en la calle, otros que hacen llaves, juegan al billar en la calle también, todos escupen, bicis, coches, motos en movimiento.

Pasamos por muchas más obras de edificios enormes, primero por el túnel debajo de las vías del tren y salimos delante del gran hotel Sheraton, coches súper-lujosos en el parquing, increíbles contrastes.
En la plaza Xinhua juegan los niños con chubasquero debajo de los chorros de agua y luces; en la plaza también todo tipo de ventas, hay muchísimos chinos, más que otros días, enseguida vemos que hay un escenario donde los niños y niñas cantan, tocan instrumentos y hacen espectáculos infantiles tradicionales.
Buscamos por la zona algún lugar donde cenar, hay toda una parte y elegimos un chiringuito, como todos los días en cualquier parte de este grandioso país; barbacoas de pinchitos y todo tipo de verduras y carnes a la brasa, también ese tipo de ‘estofados’ que hacen una olor fortísima y –repugnante-.

Cuando estamos de cenar soja, pinchitos, birra con Sprite y pimientos a la brasa, justo aquí mismo hay un mercadillo, en la oscuridad, en medio de una avenida, miramos pijamas, zapatos, camisetas, calcetines, accesorios varios de todo y más..
Vamos dirección a casa, (hotel Wangfu), en los bajos preguntamos para conectarnos a internet, hoy no hay la mujer seria, hay un hombre con cara de sueño y nos dice que no posible!.
Subimos a la 8ª planta, vemos la TV, leo un poco la guía, hacemos balance del día y a dormir.



140810
Wangfu Hotel, Hohhot. Mongolia Interior. China
Hoy aprovechamos total la cama, hasta que ya no podemos más estamos durmiendo. Hay sonidos que ya forman parte de este lugar, los pitidos del tren, algunos autobuses ocho plantas más abajo y en el pasillo un montón de chinas que chillan y se escandalizan, en un momento dado, salgo medio desnudo a llamarles la atención, más que entenderme con el idioma, que no, me entienden por los gritos de: Silence! y por los gestos, parece que se disculpan y se dan cuenta que no son las únicas en la planta, que habemos guiris occidentales, a parte de chinos por todo el hotel.

Bajo a por unos cafés en el Dico’s, donuts no hay hoy tampoco, compro una especie de chapatis en la calle sin omelette; desayunamos, nos duchamos y después de preparar las mochilas, hacemos el chekout, estos dos días en la room 814, 138Yuanes por noche.

Dejamos el equipaje en la recepción y salimos a la calle, hace calor al sol y el aire es fresco, ideal, entramos en China Post a comprar un sello para la única postal  que enviaremos y que tiramos allí mismo. De allí, ya pasamos a la realidad de la calle, con todo el caos que eso origina, entre la multitud nos perdemos por unos mercados, creemos que son para ventas al por mayor, pero compramos alguna cosilla y no nos dicen nada.

Caminamos mucho y vamos observando con el pensamiento que se nos acaban los minutos en esta parte del mapa, vamos con la idea de entrar en el museo Mongol, donde podremos encontrar cosas interesantes de esta cultura, todo relacionado con el caballo, diferentes sillas de montar, instrumentos musicales, etc.

Según el mapa y la dirección que tenemos, ya estamos en el sitio, pero no logramos encontrarlo, preguntamos y tremenda la situación, hasta que encontramos a alguien con el que nos podemos medio-entender. Resulta que el museo lo trasladaron y aquí si –era- en el pasado, ahora ya no está aquí.

Estamos delante de un centro comercial, decidimos comer hamburgers hoy y volvemos sin rumbo concreto, el día es largo hasta las 22:30pm. hora de salida del avión hacia Beijing.


Llegamos a un gran lago artificial donde la gente se relaja, pesca, come y está tomando la fresca bajo los árboles. Hay patines para pasear por el agua con ellos, tienen formas de animales, la gente se divierte, hasta vemos unos novios fotografiarse en el parque, de fondo el lago.

Nos sentamos a descansar un rato, hablamos con unos adolescentes, intercambian un poquitín de su tímido inglés y nos hacemos unas fotos.

Cogemos un taxi de vuelta al hotel Wangfu; cenamos antes de partir al aeropuerto, pan, berenjenas a la brasa, pinchitos, soja, etc.

Estamos donde la primera noche que llegamos, donde todo el mundo nos miraba y re-miraba, siguen haciéndolo y el humo de la barbacoa también nos viene cuando cambia el viento que sopla fuerte. Hoy además hay un montón de gente delante de un vendedor que deja sordo con un altavoz metiendo el ‘súper-turre’, parece que vende el artículo del siglo, una máquina para hacer de comer, un robot que está revolucionando todo chino que pasa por el lugar.



23:15PM.
Estamos volando dirección Beijing, Hohhot se quedó allá; estamos en los asientos 12F y 12K, en el 12E hay un chino roncando bestialmente. He podido ver Hohhot desde el aire, la plaza Xenhuan, el hotel Sheraton, el Dico’s, el greñas con su carrito de pastel de frutos secos, (lo imaginaba)..

Estamos cansadísimos, reventados de todo el día (pa-rriba y pa-bajo), ahora es noche-noche, súper-oscuro, vamos a llegar a Beijing muy tarde, tenemos controlado el tren y el metro que nos llevará a casa (hostel) pero no sabemos exactamente, faltan 10 minutos para aterrizar.

Cuando cenábamos en aquel caos con vendedor micro en mano, humareda de barbacoa y la gente mirándonos; en cierta manera, nos estábamos despidiendo de nuestra calle vecina y favorita en Hohhot. Recogimos mochilas en el hotel Wangfu y taxi al aeropuerto, unos 15 minutos, taxi compartido con más gente que iba bajando por el camino, 4€. Hemos esperado nuestro vuelo, CA1126 y ya aterrizamos..

En el aeropuerto de Hohhot, aunque todo el mundo era chino menos nosotros dos, la sensación era como estar en casa, los aeropuertos tienen esta manera de acogerte, es como muy neutral, como tierra de nadie pero al mismo tiempo estás ‘protegido’, no se sabe de qué, ni de quién, pero así me siento allí.

Aterrizamos por fin en Beijing, son las 00:30AM. estamos más que reventados; he podido ver Beijing desde arriba, antes de llegar propiamente a la ciudad, había unas filas de luces en la montaña, supongo que serían partes iluminadas de la Gran Muralla, pero no sabría decir exactamente con tanta oscuridad. Damos diez millones de vueltas en este espectacular aeropuerto, solo hay uno en esta ciudad, con lo cual, todo se concentra aquí. Por fin stop, autobús y todos a piñón a la terminal. Esperamos el equipaje, sale todo, lo montamos en el carro y a buscar la boca de metro; seguimos señales de Train-Exprés y caminamos con todo en el carro tras ellas, cintas transportadoras, pasillos y más pasillos, cansancio..

Por fin llegamos, cerrado, no hay servicio, vamos a información indignados, no hay tren?.
Vale que es tarde, pero no hay servicio?. La chica de información no sabe inglés, ole!. Bueno, intuimos que tiene que haber otra manera de llegar al centro, pero estamos tan cansados..



Hay señalizaciones de un Bus-Shuttle hasta el centro, preguntamos en el mostrador de información que hay más general y grande, -a little be- nos dice, cuando le preguntamos si habla inglés, al menos nos señala en dirección a la parada del autobús.
Hay varios Bus-Shuttle y varias rutas, miramos el mega-mapa, intuimos que Xidan es donde va el único que podemos coger ahora y aquí. Así lo hacemos, nos dicen que el ticket se compra en otro sitio, bajamos con todo el equipaje, lo compramos, (16Y) por fin, subimos, ya estamos, vámonos!

Sentados en el bus, vemos todo el mundo que llega, mira, busca, sube y le dicen que tiene que retroceder para comprar el billete, reímos y nos vemos a nosotros mismos hace unos minutos; no salimos hasta que se llena todo, por fin salimos, está todo bastante solitario y oscuro, las avenidas, las calles y poco a poco nos adentramos en la gran urbe. Edificios altísimos, algunas ventanas con luz, bastante tranquilo todo, nada de caos ahora. A cada parada el conductor agarra el micro y canta cual és, pero ni idea de qué dice.. los pasajeros nos miramos unos a otros, en plan será la mía?.
La intuición, indispensable en estos casos, la refinamos y estamos alerta de si reconocemos algún detalle, por pequeño que sea, pero al mismo tiempo estamos rendidos para esfuerzos.

Vuelve a cantar otra parada, ni idea de lo que dice, la nuestra es Xidan, creemos que la entenderemos cuando sea el momento, es bastante sencilla de pronunciar: Xidan; pero entre que lo dice en puro-chino y con acento total, nos quedamos mirándonos, de vuelta todos. Sentimos algo así como: ‘’Sashi-sashi-tá’’ nadie sale. Conforme avanzamos, más posibilidades que la última será Xidan, y así parece ser, o al menos, en esta ocasión entendemos más o menos cuando agarra y dice: ‘’shisán, shidánn, shidánnn’’ repite varias veces, allí salimos casi todos, desconcertados pero no pasa nada, hemos visto en este último trayecto que estamos cerca de la plaza Tiananmen, así que cerca de Qianmen como vimos al coger esta linea, estamos casi en casa.


Ahora, recogemos equipaje y toca negociar el taxi hasta el hostel; el primero dice casi indignado 40Y, el segundo ya baja a 30Y, y que no baja más, precisa. Suerte de un señor amable y mayor que nos dice señalando al contador, (dabiao); subimos y agradecemos su humildad. Sabíamos que estábamos muy cerca, enseguida llegamos a la calle del hostel, Da Zha Lan West, el contador marca solo 16Y, por supuesto le doy 20Y agradecido.

El tipo no sabía nada de inglés, tan solo decía: -how much- y reía, -thank you- y reía, así una y otra vez, menos mal que el trayecto ha sido cortito.



Pasando por la avenida de Tiananmen, en la oscuridad de la noche, tan solo policías montando guardia, la foto de Mao presente y nadie en la plaza; daba miedo, sobre todo porque leí en la guía que su médico  personal Li Zhisui, construyó una réplica de cera, por si cuando muriese no lograba embalsamarlo correctamente. Cuando llegó la hora, lo exponían –embalsamado- cada día aquí mismo, por la noche lo bajaban a una cámara frigorífica.

Camiones regando las calles y cientos de operarios asfaltando algunas de las grandes avenidas, camiones, apisonadoras, todo un mundo de personas y máquinas trabajando en medio de la noche.

Cargamos las mochilas hasta el hostel, la gente tomando birras, fumando y contando batallitas, son las 01:30AM, por fin llegamos. Por la calle, las tiendas, los restaurantes, preparando todo para cuando salga el sol, todo un montaje que desconocíamos, hay muchísima vida por la noche también, todo un movimiento tremendo, hasta algunas obras de rehabilitación de pisos, a estas horas en marcha.
En recepción, amablemente está todo preparado, así sin más, nos vamos a la habitación 107 y después de cepillarnos los dientes, caemos muertos.




160810
365 inn. Da Zha Lan West, Beijing.
Acabamos de desayunar en el mismo hostel por 25Y. Antes tomábamos solo el café con leche, que tardan 2 horas en prepararlo y te lo traen súper-caliente, por 18Y; no sabíamos que en el precio inicial están incluidas dos torradas con tortilla y un zumo de naranja. Nani se está duchando, supongo que hoy, por fin, iremos a la Gran Muralla. 



150810 (Sta. María)
Todavía cansados, hemos escuchado portazos, voces y gente que hablaba, cantaba, etc. Estamos al mismo nivel de la recepción, del bar y delante están los lavabos y toda esta gente aquí de fiesta sin respetar; poco a poco nos vamos inspirando y después de la ducha salimos a la calle, de nuevo Beijing, esto no es Hohhot y acá hace más calor, la gente incluso lleva paraguas para protegerse del sol. Compramos pan de briox de molde con virutas de chocolate, 5Y, lo comemos con dos cafés con leche 36Y, en el bar del hostel, complicado encontrar café aquí, a parte del hostel.

Extendemos el mapa, la guía, las cosas que hacer aquí en Beijing y decidimos que hacer.. decidimos ir a ver el Templo de los Lamas. Qianmen, hasta Chongwenmen y allí transbordo a Youghegong. Hace calor y andamos buscando sombras, de camino ya vamos observando los miles de impactos en nuestro camino, las calles están plagadas de gente, al principio pensaba en equivalencias en nuestro entorno, pensaba en los días de fuegos artificiales, ahora más bien pienso en la cursa del Corte Inglés, esa marabunta cuando llega a meta, ese río de gente humana, miles de vidas humanas aquí y allá, en todas direcciones, en todos lados.

Me compro un helado de té verde y ya nos proveemos de agua congelada que venden a la entrada del metro y autobuses. En la máquina automática compramos tickets para el metro, 2Y, pasamos el control policial, hay una cola interminable, el calor, los olores, suerte del viento en los túneles de acceso al metro.

Miramos donde tenemos que ir, porque hay veces que se hace complicado, entramos en el vagón, va a tope-tope, creo que no podría entrar nadie más; cambiamos en Chongwenmen, túneles abarrotados de gente, cogemos el enlace hasta el destino.
Nos sorprende dentro del convoy, por las ventanas se suele ver la oscuridad del túnel por donde pasamos, como es lógico en cualquier metro del mundo, pero aquí aparece una propaganda iluminaria, da la sensación que hay pantallas en las paredes del propio túnel, pero creo que es el vagón que proyecta letras iluminarias-propagandísticas desde el vagón en marcha, a una velocidad que cuesta creer.

Toda una excursión simplemente desplazarte en metro, por no decir la de miles de chinos que te miran, que te repasan y sin tener ni idea de qué puede pasar por sus mentes, los niños aún se sorprenden más y quedan bastante perplejos de vernos, los saludamos y son bastante tímidos.

Al salir fuera notamos que cada vez hace más calor, toda esta zona está relacionada con el gran Templo y vemos docenas de tiendas que venden, sobre todo incienso, y todo tipo de objetos relacionados con éste.



Entrar al Templo de los Lamas cuesta 25Y. la entrada lleva un mini CD que tengo intriga por ver;  Yong he Gong da nombre a este precioso Templo, las sombras en la entrada se agradecen y cada Palacio aquí dentro está centrado en un tipo de imágenes o Lamas, figuras de Budas, donde muchísima gente ofrece incienso y recita oraciones o pide cosas, supongo que no faltará -salud, dinero y amor- en el orden que cada chino/a considere.

 Son inciensos de un metro de longitud, enormes, queman por todos lados, hay unos recipientes a la entrada de cada pequeño Palacio donde se hacen la ofrendas y allí queman, la humareda en todos estos jardines es considerable, casi como las barbacoas nocturnas.

Vamos pasando Palacio tras Palacio donde hay antigüedades y Budas de todo tipo, pero sin duda, el más impresionante es el Buda Maitreya que mide 17 metros, está dentro del último de los Palacios, impresionante. Hay muchísima gente, mucha y además el calor, lo más notable en comparación con los Templos de Hohhot, es que se estaba más fresquito, había más paz y tranquilidad.

Damos por acabada la visita después de algunas fotos, visita al toilette y a las tiendas dentro del templo y luego fuera, donde compramos algunas cosillas, banderas de oración me hacen especial gracia, siempre ondeando en Lhasa, en Templos y Pagodas de Tíbet, Nepal y miles de lugares donde hay estas creencias.

Volvemos al metro y nos dirigimos hacia la zona que nos han comentado del Mercado de la Seda. A la salida del metro encontramos dos españoles y comentamos 4 anécdotas..
La zona está rodeada de grandísimos edificios,  una gran avenida y cientos de edificios enormes, parecido a la Diagonal en BCN, pero más; no sabemos exactamente qué buscamos, yo creo que un mercadillo enorme en la calle y vemos algunos signos con estas características, pero no creemos que sea el resultado de lo que nos han explicado y lo que dice la guía.
Tenemos hambre y ya vamos viendo para comer, algunos restaurantes sin fotos, así que nada, finalmente nos convence uno llamado Vega (vegetariano) con fotos. Hay una carta muy extensa y se está fresquito dentro, nos percatamos que este restaurant es muy sectario, son vegetarianos muy radicales, hay fotos de animales muertos en las que denuncian los hechos, tienen videos promocionales que vamos viendo con famosos, entre otros, recomendando lo bueno que es ser vegetariano, etc.

Pedimos espinacas con cacahuete que pican exageradamente, una fajitas muy ricas, una ensalada, cerveza sin alcohol y zumo de limón. 8€ nos cuesta, caro para ser aquí, pero el lugar es bastante sofisticado y recatado. Volvemos a la atmósfera de calores y sofocones de la calle y no acabamos de ver ese mercado, del que tanto nos han hablado.



Al fin, mucha gente entrando y saliendo, fumando en la entrada y en las terrazas de los bajos de un gran edificio tipo centro comercial, donde nada más entrar, la gente y los millones de artículos que hay en su interior te sepultan en una dimensión desconocida sobre el gran consumo: Burberrys, Timberland, Nike, Reebook, D&G, Cacharel, Lacoste, Polo, NB, Camper, Levi’s, TheNorthFace, etc, etc, etc.. 

Millones y millones de imitaciones al mejor precio, un sub-mundo donde te agarran, te reconocen la nacionalidad –con solo mirarte-, hablan en tu idioma y donde el agobio es la palabra más idónea para caracterizar este tipo de tontería, trampa, fiasco y absurdo que es comprar algo que sabes que no es bueno, pero que lo fabrican igualmente aquí y que si te piden 200, lo puedes sacar por 40, pero en realidad en tu país vale 3000.
Nani no daba crédito de lo que estaba viviendo,  al mismo tiempo estaba confundida, el caos allí dentro llegaba a marear y en todas las paradas, cientos de ellas, las mismas canciones; una especie de paraíso de las mejores marcas mundiales, baratísimo y regateando mucho más barato y unos artículos que parecen de marca, que quizá lo sean pero no lo son.

De tanto en tanto salíamos a coger aire y a comer un helado, las energías iban consumiéndose a cada paso, a cada china/o que te ofrece y a cada regateo cuando había interés por algún artículo.

Finalmente digo basta, no puedo más, tengo la sensación de estar más cansado que el día que llegamos tan tarde desde Hohhot, creo incluso que es peor que un trayecto de bus de 8 horas seguidas!.
Extasiados, consumidos y mareados salimos y por fin, decimos basta definitivamente. Salimos como entramos, más: 1 maleta Samsonite nueva llena de todo tipo de artículos, bambas, mochilas, polares, bolsos, camisetas, polos..

Metro y a casa. Ducha, relax y volvemos al caos callejero de la zona de Da Za Lan West, Xuan Wu District. Vamos decididos y sabemos que queremos exactamente, cogemos sitio, -sillitas de plástico de niños-  a un lado de la calle y pedimos 2 ristras de pinchitos, soja, birra y 7up; somos felices estando aquí juntos, cenando, viendo pasar la gente y viviendo totalmente el ambiente, aquí en el centro de Beijing.

Entre el caos, paseamos y aún habrá lugar para un helado y un cigarrillo. Ya en el hostel, el ambiente diario aquí, tan diferente del resto, música rock, cervezas enormes, tabaco y algunos bocazas explicando batallitas, las cuales el 95% son imaginación de ellos mismos, por otra parte, gente interesante cenando o simplemente observando lo que pasaba alrededor.
Nosotros a dormir.
Bona nit!





160810
Da Za Lan West, Xuan Wu District. Beijing.
Acabamos de llegar de hacernos un masaje, ha costado 8€ cada uno. Todo el cuerpo, pero sin matarse demasiado, hablando por el móvil, entre ellas, viendo la TV. Hemos estado un ratito viendo pasar la gente y preguntando cosas en el hostel; ahora ya, vamos a dormir, mañana toca la Gran Muralla.  Antes del masaje hemos dormido, como una hora; esta mañana, después de desayunar, con toda el calor, hemos salido fresquitos y bien limpios, andando hemos descubierto unas calles nuevas donde hay muchas viviendas bajas y puedes observar como las familias hacen su vida diaria. Un rickshaw nos ofrecía llevarnos y después de negociar el precio, de 30Y acabamos en 15Y, entonces sí montamos en él.
Increíble cambio de caminar con el calor, a la brisilla sentados en el triciclo a motor eléctrico, según el mapa estamos aquí mismo, pero como 6 kilómetros que hubiésemos caminado con tantísima calor, te fundes nada más empezar el día.
Hemos llegado, hoy toca: El Parque del Templo del Cielo; en la entrada mucha gente, la guía ya lo dice, es enorme, tiene 267Ha. jardines inmensos, árboles, el césped, puertas, altares.. 

El templo de la dinastía Ming y todas sus actividades ahora dan paso a otro tipo de asociaciones culturales y deportivas, donde los más mayores tienen un protagonismo especial. Es un espacio tan aisladamente separado de la gran ciudad, que da para todo tipo de actividades y todo tipo de juegos, también Taichí, cantan, bailan, la gente se lo pasa pipa, hasta hay novios que se fotografian en este excelente escaparate.

Teniendo en cuenta que es casi suicida estar en las enormes superficies sin sombra, y habiendo  visitado lo más importante, salimos al exterior, cogemos el autobús 120 que nos deja en Qianmen. Comemos porciones de melón, 0,10cts. cada una. Bebemos mucho líquido hoy también, de vuelta escogimos un restaurant cerca del hostel, por las calles nuevas que descubrimos, es muy local y comimos ensalada y pato laqueado (por fin, muy típico), un plato de setas y col en una especie de fondue. Buenísimo todo, en la entrada vemos una placa, como que este restaurant es prestigioso; 7’5€ ha costado todo.

Damos una vuelta por la zona y caos total de productos, de gente, y de todo; cambiamos dinero en el Bank of China, estamos bastante cansados y mañana nos queda la gran cita.

 Bona nit!




170810
365 inn. Da Zha Lan West, Beijing.
Solo quedan dos días.
Anoche no teníamos sueño, estuvimos viendo la tele China, las noticias -hablaban de las inundaciones que están ocurriendo en el país-, películas de lucha, humor amarillo siempre igual, y el presidente haciendo propaganda del Partido; filosofamos un poco y por fin dormir.
Durante la noche, apagábamos y encendíamos el aire, hacía mucho calor, luego fresquete, al final he aprendido a programar el mando del aire, aún estando en chino.




06:00AM.
Ducha y casi todo está cerrado, imposible hacer un café con leche, nos ponemos en marcha y vemos mucha gente durmiendo encima del rickshaw, en el puesto de trabajo, etc.
Vamos a Qianmen, buscamos la combinación que indica nuestra guía para ir a la Gran Muralla, hay muchísimos autobuses y ninguna letra, la guía dice linea A. Otros itinerarios dicen B, C y D; no vemos ninguno de estos tampoco. Leemos la guía atentamente, señala el noroeste de Qianmen y estamos ahí; esta plaza es tan enorme que moverte es andar un par de kilómetros -mínimo-, bajar por los pasos subterráneos y dar mil vueltas puesto que todo está vallado por seguridad. Vamos de aquí-allá, andamos y andamos y no vemos la manera de que podamos encontrar los autobuses que, en teoría, tendrían que estar aquí mismo y son los que nos tienen que llevar a la Gran Muralla. Nos ofrecen entradas a cada paso para la Gran Muralla en Badaling, pesados!.

Decidimos comer alguna cosa, improvisamos en los tenderetes de la calle y no dejamos de asombrarnos de cómo podemos hacer para encontrar el dichoso autobús.
La plaza a las 07:00AM está más llena de gente que al mediodía, la marabunta aprovecha para no achicharrarse cuando quema el sol; hace rato que hemos preguntado en información, la chica pide disculpas porque no sabe english!, (qué raro!).

Después de seguir andando más allá y más aquí, dando vueltas por toda la plaza Tiananmen, habiendo pateado como 6 kilómetros, estamos donde estábamos.
Volvemos al puesto de información, ahora hay una chica que sabe algo de inglés, nos señala donde ya habíamos estado, y si, allí están las letras, -entre miles de signos chinos- A, B, C y D. Resulta que aquí venden la excursión más que típica a Badaling, la que NO queremos ir ni gratis, nos la han ofrecido 20 veces y la hemos rechazado, en el hotel vale 160Y. No entendemos nada.
Decidimos retirarnos y mañana compraremos la excursión entera desde el hotel, algo que habíamos descartado, por eso de querer ir por libre, pero bastante complicado, visto lo visto.

Desayunamos tranquilos viendo como se sigue despertando el día, miles de gentes ya por todos lados y rincones, de todo tipo y la sensación de cansancio es como si estuviésemos ya de vuelta y son las 09:00AM.







190810
Airbus A340-300 Finnair.
Acabamos de salir de Beijing.
Esta mañana, 05:45AM. ducha y mordisco a una especie de turrón que compramos ayer, todo está bastante a punto, recogemos últimas cosas y salimos súper-cargados.
Yoyo (recepcionista) duerme encima del ordenador, el bar hace peste a resaca, hacemos el checkout (100Y) y chau!

Justo salir viene un rickshaw, como enviado del más allá y le decimos que nos lleve aquí al lado, a la plaza Qianmen, 5 minutos andando, pero con las mochilas súper-pesadas que llevamos, mejor ir subidos y sin acarrear tanto peso. Nos dice 5€! Anda ya!.
Vamos a la calle principal y los taxistas duermen dentro del taxi, le decimos donde queremos ir y el trayecto es tan corto que no nos quieren llevar; paramos a uno que viene en marcha y OK, baja la bandera. Cuesta menos de 1€, pero no le cojo el cambio; de todas maneras tendremos que andar casi el mismo trayecto por el coñazo de vallas de seguridad de esta maldita plaza de Tiananmen. En el camino nos ofrecen alojamientos, comida, bebida y de todo, hasta la excursión a la Gran Muralla a Badaling.

Por fin en el metro, check-control con todo lo que llevamos, vamos hasta la estación que enlaza con el aeropuerto, hay un tren exprés que enseguida nos lleva. Cientos de recuerdos y sensaciones durante el trayecto marchándonos de este país.
En el aeropuerto, recordamos y sentimos que lo conocemos, hace unas horas,
-prácticamente- que llegábamos aquí mismo desde Hohhot.

Cogemos el gran invento del carro y ponemos todo encima, ya descansados de no tener que cargar el equipaje, miramos dónde facturar.
Aún no se puede, está cerrado y aprovechamos para pesar las mochilas, 18’5kgs. las grandes y las de mano 8’8kgs. y 11’5kgs. Las instrucciones dicen 8kgs.
No hacemos demasiado caso y ya abren los mostradores.
Facturamos y todo OK con las Finlandesas.

Cogemos un carrito más pequeño y ahora si nos relajamos, tomamos un café con leche
–internacional- como si estuviésemos allí. Visitamos algunas tiendas y hacemos tiempo, control policial y aduana de salidas. Sellos y foto webcam, todo controladísimo.
Hemos fundido los Yuanes que nos quedaban, unos 300; compramos galletas, unos bolsitos pequeños y ya tan solo nos queda calderilla.
Esperamos en la puerta C12.
Enbarcamos y enseguida vemos la diferencia de categoría con Finnair; mantita, monitor en cada asiento, una botella de agua, el avión más nuevo, más amplio, etc, etc. (de lujo).




Ahora estamos sobre-volando el desierto del Gobi, antes de ayer, después del chasco de no poder ir a la Gran Muralla por libre, fuimos al hostel a tomar un café con leche, y definitivamente cogimos la excursión para ayer, último día y único para poder visitarla.
160Y en el hotel (chino) que dormimos la noche pasada, cuando no había sitio en el hostel, a diferencia de éste, la excursión que valía 280Y. El tema es que también preferimos ir con chinos, que no con los guiris que hay en el hostel.

Hoy, con el día por delante, dada la situación, decidimos visitar el mercado de la ‘Perla’, donde nos han dicho que hay escorpiones, grillos y demás artículos gastronómicos; cogeremos el autobús 120, -es por la zona del Parque del Templo del Cielo- pero no nos acabamos de situar del todo. Unos chicos nos indican, pero creemos que piensan que queremos justo ir al Parque y no es eso; bajamos y máximo tendremos que esperar al siguiente, de autobús. La cobradora del autobús nos dice que tenemos que coger el 598, bajamos donde nos dice y esperamos el 598.

En efecto, al bajar vemos en la gran avenida una gran superficie que dice Market of Pearl. Subimos y bajamos las plantas y vemos que no hay nada que motive, tan solo la paz que no se respira en el mercado de la Seda, allí sería imposible andar sin que se te tiren encima; no hay nada que nos llame la atención y no sabemos dónde pueden estar los escorpiones y los grillos, así que nos vamos con viento caliente, nos situaremos por Qianmen y comemos súper-bien en un restaurant llenísimo de chinos, nada de turistas, la camarera a cada viaje alucina aprendiendo 4 palabras en inglés que le intercambiamos. 

Helado y relax después de la comida.
Por la tarde damos una vuelta y compramos en una farmacia enorme de 4 plantas, donde hay de todo y con recetas milenarias, vemos como confeccionan remedios con cientos de hierbas. Nos daremos un masaje de pies, -foot massage- delante del hostel; bien, pero la chica que le hacía a Nani, (Shaolín) muy profesional y agradable, en la camilla del lado, yo con un chico, que tanto era estar masajeando, que estar viendo TV, no se inmuta; aunque no es queja, porque iba incluida la pedicura, han quedado unos pies impecables y suaves. Vemos pasar la gente por delante del hostel, estamos en la room, vemos TV y dormimos pensando que mañana, por fin, la Gran Muralla.




180810
Da Za Lan West, Xuan Wu District. Beijing.
Hoy hemos vivido una de las experiencias más tremendas que se pueden tener en la vida, no ha sido visitar la Gran Muralla, aunque sí, la hemos visitado; se trata de que hemos visto como Mateo ha muerto, mientras Andre, le cogía en sus brazos y no podía hacer nada.

06:00AM. Nos duchamos y desayunamos, vamos al hotel cercano a nuestro hostel, en el que dormimos un par de noches, está a 300 metros en la misma calle. Yoyo duerme encima del ordenador de la recepción con el Messenger encendido y suena la señal cada vez que le van entrando mensajes. Hace fresquillo a esta hora, pero luego se revifa y mete un calor bestial; está bastante tapado hoy, esperamos en el hotel y pensamos que haremos la excursión con chinos, son las 07:00AM. y nos tienen que venir a recoger; en la calle, pleno movimiento, todo está en marcha.

Llega la guía, habla perfectamente inglés y nos lleva a un mini-bus de 10 plazas, nos ponemos en marcha, de  momento solo vamos nosotros, las calles, avenidas y el caos de la mañana en un día cualquiera es asombroso, todo colapsado, en plan sálvese quién pueda!.

Después de 45 minutos de caos circulatorio llegamos al Holiday Inn y esperamos otros 20 minutos con el conductor dentro del mini-bus, él, aprovecha y se afeita los 3 pelos que tiene en la cara. Con la guía llega un chico chino modernillo y otro chico occidental, pienso que son gays, posiblemente pareja. Nos volvemos a poner en marcha y ahora el tema es salir de Beijing; la guía dijo que seríamos 6, creemos que faltará parar en otro lugar, antes de salir de este mega-colapso.

El chico occidental nos dice que habla un poco de español, es de Sâo Paulo y parece simpático, nos explica que está aquí por trabajo, y que lleva varios días de negociaciones con los chinos que son muy cerrados y beben y le hacen beber en todas las reuniones, lleva una resaca muy gorda, por eso se retrasaron.
El otro, el chino, solo hace que dar ordenes y toquitear dos móviles que lleva encima; al final resulta que no es chino, es coreano y hablaba inglés por teléfono, pero entre ellos hablan brasilero, (portugués).

Por fin nos presentamos y ellos son Mateo y Andre, Mateo ha venido por pocos días a negociar y Andre, aunque es coreano, está aquí en Beijing también por trabajo, aunque pertenecen los dos a la misma empresa de Sâo Paulo.
La guía nos dice que antes de empezar la excursión de la Gran Muralla, visitaremos centros comerciales, -lo que nos temíamos- entre nosotros decidimos decirle que no tenemos interés, que lo que queremos es ir a la Gran Muralla, pero desgraciadamente parece que es el protocolo que hay que seguir.




Llegamos después de todo el colapso a un centro de fabricación y venta de piedras de Jade, en la entrada ya nos esperan y nosotros 4 que pasamos de todo el protocolo, con caras largas, ya nos ves aguantando el rollazo en inglés con acento chino de todo el proceso desde la cantera a la realización de piezas de ‘Lladró’, que no son tal, pero tela marinera..

Resistimos como podemos la pérdida de tiempo, no queremos comprar nada, y aunque valoramos el trabajo y realmente hay piezas más que sorprendentes, le decimos a la guía que lo que queremos es ir a la Gran Muralla. Mateo finalmente compra una figurita para su madre, allá en Sâo Paulo.

De vuelta en las rondas colapsadas y tremendamente caóticas, la guía nos intenta enchufar la parte de Muralla de Badaling; (la más comercial, la más transitada, la más reconstruida y la que no queremos visitar para nada..) le decimos que nos gustaría ver el trozo de Mutianyiu, más exclusiva, más lejana pero con más encanto y más de todo, pero por favor, no Badaling. En el hostel habían fotos de Balading y aquello es como San Fermines el 7 de Julio.

No Badaling, Sí Mutianyiu.
Nos pone pegas, que está más lejos, que bla bla bla..
Finalmente, nos resistimos y conseguimos poner rumbo a Mutianyiu, hay una niebla muy espesa, empieza a llover y la carretera empieza a subir hacia las montañas a las afueras de Beijing.
No Badaling.

Después de mucho tiempo, por fin llegamos; cientos de puestos de souvenirs de la Gran Muralla y otros que nada que ver, pero te ofrecen y te gritan para que compres, como está chispeando te venden chubasqueros y paraguas, lo que más.
En este tramo y teniendo en cuenta que estamos en la montaña, hay un teleférico, 65Y para subir, en realidad es un telesilla como en las pistas de esquí; estamos en plena naturaleza; después del cemento y alquitrán de Beijing, que gran respiro más bien merecido. Subimos y la vegetación en lo alto aún más verde, castaños, pinos y docenas de árboles y arbustos rodean la Gran Muralla, que ya alcanzamos a verla, sí, ahí está, enorme y totalmente increíble.

Está muy nublado y chispeando, esto dificulta la vista, pero después de las odiseas para llegar hasta aquí, felices con lluvia y todo; con este tiempo, sudamos a chorros del mega-bochornazo que pega, saliendo del telesilla empezamos a subir escaleras y seguir indicaciones, la Muralla está unida por torreones muy grandes y característicos, a los cuales hay que subir y una vez dentro, a parte del chino que te vende bebidas, puedes subir al propio torreón y las vistas son más espectaculares; en nuestro caso, con este día, nos va bien para refugiarnos de la lluvia fina.




Hacemos muchas fotos, no hay mucha gente en este tramo, menos mal que no cedimos con la guía; hasta grabamos un poco con video, luego nos fijamos y hasta se se aprecian encima de nuestras cabezas docenas de libélulas.

Mateo y Andre los vemos más adelantados que nosotros, van a su aire y nosotros queremos ir al nuestro. Aunque ya nos hicimos fotos juntos al comienzo.
La Gran Muralla tiene inclinaciones, el suelo no es recto del todo, supongo será para cuando llueve, o quizá el paso de los siglos ha hecho que haya tenido muchos movimientos; hay un torreón en el cual están trabajando, operarios enganchados a cuerdas y un andamio no con muchas medidas de seguridad.
Damos por acabada la visita haciendo cientos de fotos y ya en el telesilla de nuevo bajamos sin novedad, nos vuelven a ofrecer paraguas, chubasqueros, camisetas, recuerdos de todo tipo camino del mini-bus y ya partimos a comer. Compartiremos mesa y comida con Mateo y Andre y la guía y el driver desaparecen, no sin darnos las instrucciones de que la bebida se la paguemos a ella, a la guía, (?).

Comiendo compartimos más con ellos dos, se interesan por España y en particular, no entienden y nos preguntan con especial atención qué es eso de la independencia dentro del propio país. Aunque le explicamos el tema de ‘’Catalunya com a Nació’’, que nada que ver con esa perspectiva de la España unida; la verdad es que no entienden el tema del català u otros territorios que quieran su propio estado independiente del central, así nos lo transmiten, y no es que no le hayamos explicado bien el tema..
Se quedan bastante asombrados y solo hacen que decir que en Brasil eso no pasa, entonces les explico las características de Andorra como país. Creo que aún nos creen menos.
Le pagamos las bebidas a la camarera, porque así nos lo pidió y la guía se medio-enfada de que le teníamos que pagar a ella, (?).

Bajamos todas las curvas que subimos, llueve bastante y el bochorno es insoportable, en el mini-bus con el aire mejor; la guía sigue con su protocolo y nos lleva a Dr. Tea, rollo de tema del té, varias demos y varios tasts, (vasitos la mitad de un chupito) y a la tienda a comprar. Mateo y Andre compran alguna cosa, y nosotros alucinamos con los precios en comparación a otros sitios que ya hemos comprado, el tema es que mañana partimos, ya tenemos de todo, incluido el té, y lo mejor, no nos cabe nada más en las mochilas, vamos sobre-pesados.

Andre me dice que elija un té, que me lo quiere regalar, quedamos asombrados, hasta Nani coge algo de celos, le digo que Muchas Gracias, que no hace falta, quedo emocionado por el detalle, pero es que ni siquiera podemos, por el tema de que ni nos cabe. Al salir me da una bolsa y en su interior un buen té. Le agradezco sinceramente, pero no se dónde lo meteré..




De allí nos lleva a la tienda de las mantas, vaya tela, le decimos que ya estamos más que cansados, nos dice que será breve; desde el capullo del gusano hasta el edredón ya hecho, bla bla BLÁ en un inglés con acento chino que nos deja atontados, qué tendrá que ver esto, con la Gran Muralla, me pregunto yo mientras no se donde meterme mientras docenas de vendedores quieren atenderme y ofrecerme desde almohadas, edredones, sábanas, vestidos de seda y todo lo que imaginablemente se puede fabricar con esta materia. No compramos nada.

Por fin ya acabamos, pero no.
De camino y con lo cansados que estamos, nos ofrece un masaje (gratuito) en las instalaciones deportivas donde se hicieron algunos de los juegos Beijing 2008.
Vemos campos de futbol, de basket, etc. entrenan y hay pabellones grandiosos en una zona muy nueva y ajardinada.
Nos meten en una sala, viene una chica que habla, a parte del fastidioso acento, muy rápido, como una ametralladora y no nos enteramos de la mitad, nos explica los beneficios de los masajes, de la reflexoterapia y un montón de terapias más, en la guía ya advierte que delante de situaciones así, al loro!.

Exactamente dice esto:
‘’Los turistas son examinados por médicos de batas blancas, que les diagnostican enfermedades que solo pueden ser curadas con caros remedios chinos, suministrados, qué casualidad, allí mismo.’’

Entonces es cuando vemos que realmente es el timo de la estampita y la guía ya no tenía credibilidad ninguna, pero en este momento ya perdió hasta la vergüenza, pero es el protocolo, hay veces en que me arrepiento de no hacer lo que realmente creo que debo hacer.
Efectivamente, la chica-ametralladora casi imposible de comprender, nos ofrece la posibilidad de que un médico del Tíbet (Master les llaman), si le daba tiempo, viniese y tuviésemos el privilegio de que nos atendiese..

Mientras todo esto pasaba, nuestros pies estaban dentro de una palangana refrescádose por unos chicos muy jóvenes, creo que en plan aprendices, los cuales con poco entusiasmo, nos masajeaban e iban tocando algunos puntos (reflexoterapia) que era importante estar atento a ellos.
Enseguida aparecieron dos señores con facciones del norte, más re-gordotes y anchos de cara, con bata blanca y junto con ellos una traductora, se supone que hablaban tibetano; nos presentan y veo que lleva Rolex. Amablemente me dice que le muestre la palma de mi mano, se la enseño; no para leer mi futuro, sino para ver enfermedades en el interior de mi ‘body’ que solo ellos pueden ver y dar remedios caros para curarlas enseguida.





El señor habla a la traductora, ella nos traduce al inglés, con un acento que casi le entendemos más a él, en supuesto tibetano. En el otro sofá están Mateo y Andre con el otro señor de bata blanca, mientras nos masajean los pies.

El mío, me dice que estoy fatal, del hígado, el colesterol alto, (no matizo si el bueno o el malo) y entonces, me propone sus remedios milagrosos, allí en aquel momento que me equilibrarán todo; dos reflexiones muy superficiales, ya decía yo que era raro que nos masajeasen gratis y más tremendo es que coincidía todo con lo que decía nuestra guía.

No me dio tiempo a agradecerle -su farsa- diciéndole que ya llevo controles, incluso acudo a un osteópata de mucho prestigio, (Galindo) en mi país, cuando no sabemos qué ocurre, pero vemos a Mateo desvanecerse y caer por completo en los brazos de Andre, blanquísimo, los ojos abiertos girados en blanco y sin pulso, literalmente podríamos decir que muerto.

Andre le habla, le grita en brasilero, en el argot que ellos habían estado íntimamente todo el día utilizando, Mateo no responde, Mateo cae como un peso muerto y no da señales de estar entre nosotros; los aprendices dejan de masajear los pies, la guía grita e intenta poner orden, hay chinos que salen, hay chinos que acuden a mirar qué está pasando, nosotros no damos crédito de qué está pasando.

Los señores de la bata blanca, supuestos médicos tibetanos prestigiosos y sabios, han desaparecido. Andre sigue aguantando a Mateo en sus brazos, los chinos están espantados, entran más chinos más espantados aún, nosotros no nos vemos pero estamos, no espantados, cagados de ver que Mateo sigue sin responder, de no saber qué está ocurriendo; Mateo sigue sin dar señales y no parece que respire.

En todo este caos de confusión y asombro, Mateo vuelve en sí.
Sigue blanco como la pared y pregunta qué ha pasado, pregunta por qué todo el mundo le mira asombrado..

Todos le preguntamos cómo se encuentra, Andre le coge con cariño, le empieza a cambiar el rostro, respira más tranquilo; Mateo ahora está súper-amarillo, se mueve despacio, lo tumban con las piernas más altas, le dicen si quiere agua, traen una toallita húmeda para la frente, estamos todos pendientes, empezamos a no sentir tan fuertes nuestros propios latidos, damos un suspiro de esperanza y alegría viendo que ya vuelve a ser persona.

Estamos totalmente emocionados y poco a poco re-emprendemos allá donde nuestros pensamientos habían quedado; comentando con Nani creemos que seguramente le han tocado algún punto en la planta del pie que le ha detonado esa bajada de presión total, o crisis cardiaca o no se sabe qué. A parte de que está cansado y la resaca que llevaba no ayuda, todas estas conjeturas me hacen pensar que mejor me dejen de tocar los pies y sobre todo las plantas de los pies.

Decidimos dar por acabada la excursión y sus múltiples enredos comerciales no deseados pero que forman parte del protocolo, de su protocolo, el de la puñetera guía.

Comentamos con los chicos que ha podido pasar y lo mejor es que Mateo ya se encuentra perfectamente. Nos despedimos viendo que todo vuelve a estar en su lugar y de nuevo en el mega-atasco, nos da tiempo de hablar y pensar en este día tan diferente y tan emocionante.

Hace calor, llueve, hace bochorno; ponemos gasolina, 6,7Y cuesta aquí, unos 0,70cts. d‘€. (+/-). Llegamos al Holiday Inn y nos despedimos de Mateo y Andre haciéndonos unas fotos de recuerdo e intercambiando nuestros mails.

Más colapso en esta ciudad y por fin vemos Da Zha Lan, hacemos un café en el hostel, compramos unos pastelitos para mañana.

Cenamos sin dejar de sorprendernos y comentando todo lo que hemos vivido hoy con los chicos brasileros. Cenamos la última noche, el mejor de los manjares relación comida-ambiente aquí, en China. Pinchitos, soja y birra con Sprite (shuepí); llueve un poco y eso no es excusa para no estar en uno de nuestros sitos preferidos, en la calle viendo la gente pasar, con los pinchitos y la soja. La chica del bar (chiringuito) como cada día allí está, con el secador revifando las brasas donde cocina, le intentamos decir en medio-chino-inglés que hoy es nuestro último día, que mañana volamos a España, nos dice ‘bye-bye’ como cada día, sin más.

Llueve y todo lo que nos propusimos hacer, ya está hecho; compramos unos caramelos muy raros que están riquísimos, parecen como los de las galletas Trías de Sta. Coloma. Y ya en el hostel, acabamos de preparar las mochilas y todo lo que mañana tendremos que cargar, creo que vamos sobre-cargados, en el pasillo del hostel hay una balanza, la cogemos para ver cuanto pesan las mochilas, por eso que parece que todo pesa más de lo previsto.

Nos ponemos a dormir, programo el aire (en el mando en chino) y dulces sueños.






844 Kms/h.  -38 º C  11582 mts. Altitud.  
Volamos hacia Helsinki, en el mapa del monitor dice que estamos sobre-volando Adak, Surgurt, Pechora o Syktyukar; ni idea de donde caen esas ciudades, más o menos veo que estamos a mitad del recorrido.


Solo queda media hora. Menos mal.
Aunque la idea era dormir, como siempre no he podido.
Tapones, antifaz y collarín, mantita incluida, pero nada, súper-incómodo y nada de nada. Envidia total de la mayoría de chinos que duermen y roncan totalmente a sus anchas, increíble.

Así que, de la programación de entretenimiento, televisiva y musical que hay en cada asiento, he empezado a ver ‘Avatar’ y me la he chupado toda, más que nada por puro aburrimiento aquí dentro, si estoy en el cine, sacrifico la entrada, me levanto y me voy. Es aquella sensación entre ver si pasaba algo de verdad y aquella otra, de pensar que para toda la propaganda que tuvo (tenía que pasar algo de verdad), pues no, vaya churro made in Hollywood; realmente no explica nada nuevo, ni aporta nada, es la historia gringa-pendeja de siempre, vaya tela.

El catering ha estado bien, en el ambiente ya nos percatamos de más aromas y sabores europeos que apreciamos, después de tantos días sin ellos. Ahora nos traen un bocata de pavo, -aparentemente para nosotros un bocadillo es algo muy normal- pues vemos desde nuestro asiento a algunos chinos que ‘flipan’ viendo y comiéndose el bocata, supongo que lo mismo que nosotros con los palitos de madera.

He retrasado el reloj 6 horas, aunque en Helsinki son 5, empezamos a bajar y en el mapa dice: Mikkeli, Heinola, Knopio y Helsinki o Noruega. En el monitor también ponen las conexiones con otros países y las puertas donde coger esa conexiones.
Quedan 155 kms. 24 minutos.

Ya vemos las miles de islas que rodean parte de Finlandia, empieza a moverse todo y nos dicen que hay turbulencias; aterrizamos y caminamos y caminamos hacia nuestro enlace. Pasamos un control policial muy estricto, se nos han quedado una pasta dentrífica toda con letras chinas muy peculiar, malditos tontos; sin embargo no me dicen nada del mechero y mistos que llevo en la mochila y también está prohibido.

Caminamos más y ya nos situamos en la puerta de embarque que nos enlazará con BCN. Comemos alguna tableta de chocolate y un helado. Estamos medio-zombies y tenemos muchas ganas de llegar a casa.



Por fin en el avión, compartimos asiento con una finlandesa que dice que va por primera vez a España, ha estudiado algo de español y el profe que tuvo, parece que fue argentino, porque dice que va a bailar tangos, tiene algunos contactos de lugares donde puede encontrar estas cosas suyas.

Se nos hace más largo este trayecto. Conversamos con la chica finlandesa, está muy emocionada y nos pregunta sobre el mapa del centro de BCN, qué otras cosas puede hacer, dónde se hallan los puntos más conocidos y cómo llegar en metro, etc.

Dormimos pero no dormimos, estamos más que cansados, no pasa el tiempo y después de un buen rato, mucho rato, empezamos a bajar y a ver la parte de Francia del sur, Cap de Creus y la Costa Catalana, casi, estamos en casa.




Estamos en la T1, la nueva, caminamos y caminamos, esto no se acaba nunca, nos despedimos de la chica agradable finlandesa y le deseamos felices tangos; esperamos las mochilas con un carro, no salen, ya empezamos a pensar que se habrán perdido, siguen sin salir y pasa el tiempo y sigue pasando.

Ya han salido todas, incluida la de Nani y la mía no.
Reclamamos a Newco, aparentemente la empresa sub-contratada que se encarga, nuestro vuelo era compartido y seguramente se ha ido para otro lugar, no pasa nada, pero seguramente tardaremos dos días más en recuperarla.

Vamos más libres que salimos y Hans Jürguen ya nos espera, hace bastante rato, con el tema de la espera de las maletas, nos alegramos de verle y él de vernos.
Aquí ha llovido y está bastante nublado; seguimos muy zombies, con el cambio de hora y de todo, estamos muy cansados.

Descolocados, inflados y sin hambre, con muchas emociones y ganas de compartir todo lo vivido, llegamos a casa. Al margen de todo eso, estamos felices y tan solo pensamos una cosa en este caos mental que llevamos encima, nos miramos, reímos y nos confesamos que si pudiésemos ahora mismo volver al aeropuerto de BCN y coger el primer avión hacia Beijing, volveríamos!

                                                                   



FIN

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